Hay dos días en los que nunca pienso: ayer y mañana.
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domingo, 25 de julio de 2010
I'll be...
La noche estaba cayendo y tres estrellas contadas brillaban lejos. Pasé rápido tras oír mi nombre. Fui hacia la esquina más próxima y esperé a que el semáforo se pusiera en verde para seguir con mi rumbo. Llegar a casa. Viniste hasta allí y volviste a repetir mi nombre una y otra vez. Parecías un pequeño disco rallado. Sin duda alguna, el mejor que he escuchado. Desaparecí con un tímido adiós y volviste a ensanchar tu sonrisa con mi nombre otra vez. Qué adorable niño estabas hecho.
martes, 22 de diciembre de 2009
I don't know
how you could say
that the sky would be dark again.
Baby you held me tight
while we saw the stars shine
why now it can't be light up...
You're not here...
by my side there's nothing..
We used to choose our star
dream about that we'd have,
sing while the wind was blowing hard
the tree leafs were falling down
baby, autumn came around
Oh, tell me please why not now
The sky turns grey
if you don't come with me
again.
how you could say
that the sky would be dark again.
Baby you held me tight
while we saw the stars shine
why now it can't be light up...
You're not here...
by my side there's nothing..
We used to choose our star
dream about that we'd have,
sing while the wind was blowing hard
the tree leafs were falling down
baby, autumn came around
Oh, tell me please why not now
The sky turns grey
if you don't come with me
again.
sábado, 19 de diciembre de 2009
lunes, 23 de noviembre de 2009
Whisky lullaby
Tembló al no sentirse bajo sus brazos. La morena peinó sus rizos hacia atrás, quería apartarse el cabello de su desvaído rostro. ¿Dónde se encontraba aquél estúpido? Se lo había prometido y por enésima vez rompía su pacto.
-Júrame que no volverá a pasar, por favor.
-No te preocupes, no volverá a suceder. Te lo juro Diane, te lo juro.-recordaba espantada, con anhelos de que todo terminara.
Se colocó en pie, en busca de algo que jamás encontraría, en busca de una respuesta imposible, en busca de la razón por la ese pérfido individuo no yacía en aquella cama en esos momentos. Un escalofrío heló todo su cuerpo al sentir una mano sobre sus caderas, el sonido de una copa de cristal agitar., el olor a alcohol, a su whisky. Tom había vuelto a beber. Diane ladeó su rígido cuerpo hacía él y volvió a temblar, tenía miedo. El chico agarró su rostro con fuerza y ella se sentía indefensa ante la sonreía estúpida de aquél al que persona no se le podía considerar. Con sus enormes e ásperas manos moldeó su cuerpo más y más como si de una figura de cerámica se tratara. La morena lloraba, lloraba de impotencia. No era la primera vez que se aprovechaba de ella, que intentaba hacer algo sin su anuencia. Aquél músico, sin arte alguno ante la mujer, tenía las palabras idóneas para cesar lágrimas y dejar sin respiración durante varios segundos.
-Ésta es tu canción de cuna, sucia meretriz.-susurró contra su oído.
-Cállate.-dijo casi sin aliento.
La morena pegó un grito ahogado mientras él la callaba con un desagradable beso con sabor a la noche de lujuria que había tenido. Tom rodeó el pálido cuerpo de ella con sus fibrosos brazos, paseó una de sus manos por la espalda de Diane, desgañitándole blasfemias.
-Estoy aquí, Diane. Estoy aquí.
-Déjame.-masculló.-¡Déjame!
-No me digas que debo hacer.-le contestó furioso, desgarrando su voz.
N/A: La verdad es que no sé como escribo cosas así... se me va la cabeza demasiado últimamente. Llevo soñando eso varias noches y verdaderamente es una pesadilla. Como cada noche continua (parece el Cor de la ciutat de TV3, nunca termina) supongo que lo acabaré algún día.
-Júrame que no volverá a pasar, por favor.
-No te preocupes, no volverá a suceder. Te lo juro Diane, te lo juro.-recordaba espantada, con anhelos de que todo terminara.
Se colocó en pie, en busca de algo que jamás encontraría, en busca de una respuesta imposible, en busca de la razón por la ese pérfido individuo no yacía en aquella cama en esos momentos. Un escalofrío heló todo su cuerpo al sentir una mano sobre sus caderas, el sonido de una copa de cristal agitar., el olor a alcohol, a su whisky. Tom había vuelto a beber. Diane ladeó su rígido cuerpo hacía él y volvió a temblar, tenía miedo. El chico agarró su rostro con fuerza y ella se sentía indefensa ante la sonreía estúpida de aquél al que persona no se le podía considerar. Con sus enormes e ásperas manos moldeó su cuerpo más y más como si de una figura de cerámica se tratara. La morena lloraba, lloraba de impotencia. No era la primera vez que se aprovechaba de ella, que intentaba hacer algo sin su anuencia. Aquél músico, sin arte alguno ante la mujer, tenía las palabras idóneas para cesar lágrimas y dejar sin respiración durante varios segundos.
-Ésta es tu canción de cuna, sucia meretriz.-susurró contra su oído.
-Cállate.-dijo casi sin aliento.
La morena pegó un grito ahogado mientras él la callaba con un desagradable beso con sabor a la noche de lujuria que había tenido. Tom rodeó el pálido cuerpo de ella con sus fibrosos brazos, paseó una de sus manos por la espalda de Diane, desgañitándole blasfemias.
-Estoy aquí, Diane. Estoy aquí.
-Déjame.-masculló.-¡Déjame!
-No me digas que debo hacer.-le contestó furioso, desgarrando su voz.
N/A: La verdad es que no sé como escribo cosas así... se me va la cabeza demasiado últimamente. Llevo soñando eso varias noches y verdaderamente es una pesadilla. Como cada noche continua (parece el Cor de la ciutat de TV3, nunca termina) supongo que lo acabaré algún día.
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